lunes, 18 de septiembre de 2017

"Divas rebeldes", de Cristina Morató

2 - Leíble
Antes de empezar a escribir un libro así, creo que es importante mirarse la RAE (aunque sea por encima) para saber si la elección de palabras de tu título va acorde con lo que has escrito dentro.
divo, va
Del lat. divus 'divino'.
1. adj. Dicho de un artista del mundo del espectáculo, y en especial de un cantante de ópera: Que goza de fama superlativa. U. t. c. s. U. t. en sent. peyor.
2. adj. poét. divino. Apl. a deidades gentílicas, a los emperadores romanos a quienes se concedían honores divinos después de su muerte, y, por ext., a otros personajes ilustres. Divo Augusto.
3. m. y f. poét. dios (‖ deidad de cualquier religión).

rebelde
Del lat. rebellis.
1. adj. Que se rebela (‖ subleva). U. t. c. s.
2. adj. Que se rebela (‖ opone resistencia).

3. adj. Dicho de una enfermedad: Resistente a los remedios.
4. adj. Der. Dicho de una persona: Que por no comparecer en el juicio, después de llamada en forma, o por tener incumplida alguna orden o intimación del juez, es declarada por este en rebeldía. U. t. c. s.
audiencia al rebelde

¿Cumplen las mujeres cuyas biografías son contadas en este libro con alguno de los requisitos de estas dos definiciones?
El libro comienza con la biografía de María Callas, la cual me pareció súper interesante. Obviamente, a ella sí se le puede considerar una diva porque lo es. Cumple con la definición al 100%. Ahora, ¿rebelde? Más que rebelde, me parece una persona tenaz en mostrar su valía y la de su voz, y en que la gente no la desprecie por sus orígenes humildes (bueno, "humildes", que su familia pasó penurias por la guerra pero su abuelo tenía pasta, sus padres decidieron emigrar a Estados Unidos y empezar de cero, teniendo que vivir modestamente; en este libro, la única pobre de verdad es Coco Chanel). Me hizo gracia que la autora y el mundo no considerasen a María Callas digna del puesto de diva, símbolo de clase y elegancia, hasta que adelgazó para cumplir con los cánones establecidos en la época. Parece ser que ser delgada te vuelve más capaz de actuar y cantar.
La siguiente es Coco Chanel, quien sí me pareció una rebelde pero no una diva. Chanel fue una mujer que supo arrimarse al sol que más calentaba para sobrevivir y hacer realidad su sueño. Mandó la moda de la época a tomar por culo y creo ropa cómoda y confortable basada en la de los hombres (corsés fuera, vaya). Puso la bisutería de moda porque le parecía una gilipollez ir cargada de millones por la calle e implantó la sencillez en una moda recargada. Eso sí, hostia puta con sus precios. Que yo entiendo que la moda en aquella época iba de otra manera y que la pasta estaba en las esferas altas de la sociedad, pero después de la II Guerra Mundial podría haberse tirado el moco y haber bajado los precios (aunque también os digo que a los ricos no les afecta la guerra como a los pobres). Sobre lo de que si era nazi o no, el libro pasa de puntillas sobre el tema, comentando que tuvo un romance con un general/oficial/noentiendolajerarquíadelejército alemán durante la guerra (pero éste me parece un tema delicado, puesto que muchas mujeres de países ocupados tuvieron romances con alemanes nazis sólo para sobrevivir, no por maldad como mucha gente las quiere pintar).

La autora del libro, Cristina Morató, comenta que se refugió en España en 1940 y tiene el fabuloso detalle de no comentar que en esa época España sufría una época de represión franquista y una posguerra de hambruna. Es más, no lo comenta en todo el libro. Yo creo que si estás escribiendo sobre si en Grecia hay una guerra civil, la Francia nazi pre Segunda Guerra Mundial y golpes de estado militares en Argentina, estaría bien mencionar que Franco era un puto DICTADOR. No sé, por situar a los lectores histórica y políticamente.
Otra cosa que me llamó la atención de la forma de omitir de Cristina Morató, y que se repetirá a lo largo de seis biografías, es cómo los hombres son unos cazafortunas que se quieren aprovechar de la fama y fortuna de estas mujeres (tiene cojones, porque luego la fama la tenemos nosotras), además de unos maltratadores (físicos y/o psicológicos). Pero ella sólo escribe en uno de los casos que fue maltratada. El resto son sólo hombres violentos, celosos, alcohólicos.
La biografía de Evita Perón me generó muchísima curiosidad. Me da la impresión de que se omite mucha política que es necesaria para entender el contexto de esta biografía, así que buscaré lecturas adicionales para entender la política argentina (te dice primero que hubo un golpe militar pero que luego hubo elecciones democráticas y salió Perón, el marido, pero más tarde habla de censura y de que Evita poseía los medios de comunicación; es un tema muy confuso para tratarlo tan superficialmente). Por cierto, Evita, sí, la del musical de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice.

También me producía sentimientos encontrados. Por una parte, ayudó muchísimo a crear escuelas, hospitales, erradicar la pobreza, etc., odiaba a las arpías clasistas y se centró en ayudar a los demás durante su carrera política al lado de su marido (dando su vida prácticamente). Pero por la otra, se gastaba un pastizal en joyas, ropas, peluqueros, cenas fastuosas de estado, etc. Ella dice que era porque la gente esperaba de ella cuando iban a contarle sus penas y necesidades, pero no sé. También os digo que no me creo al 100% lo que Cristina Morató ha escrito aquí, así que hasta que no me informe más, no tendré una idea formada en mi cabeza.

Por cierto, para que veáis la pluma tan discreta que tiene Cristina Morató, aquí os dejo un pequeño extracto de cómo describir a un pederasta (Perón, el marido de Eva) sin llamarlo pederasta:
"nunca disimuló su debilidad por las jovencitas de aspecto aniñado. Cuando Eva le conoció vivía con una adolescente, [...]. Tras la muerte de Evita [...] convivió [...] con una chiquilla llamada Nelly Rivas, de trece años." 
¿Para qué vamos a llamar a las cosas por su nombre cuando podemos ignorarlas?
La siguiente es Wallis Simpson. ¿Quién? Si veis la serie The Crown, pues la mujer (americana y divorciada) por la que el rey Eduardo VIII renunció al trono. Y ya está. Ese es su mayor logro para considerarla una diva rebelde (cuando ella no quería que renunciase al trono, ella con vivir de amante mantenida por el rey tenía). También era una simpatizante nazi y amiga de nazis, igual que su marido (vamos, una nazi, pero ya sabemos lo sutil que es Cristina Morató). Yo flipaba. ¿Por qué cojones estaba esta señora incluida en el maldito libro? Igual que Barbara Hutton. Una mujer que nada más nacer ya era millonaria y que se dedicó toda su vida a malgastar el dinero del imperio de su abuelo en comprar y decorar casas, en casarse siete veces (supongo que esto será por lo que la habrán incluido en el libro), en ser también una simpatizante de nazis (en cristiano, ser una nazi) que hizo que ampliasen las calles de la medina de Tánger para que el Roll Royce de la señora cupiese en la calle. En serio, que puto asco me provocaban estas dos. ¿Divas? ¿Rebeldes? Mi coño moreno.

Audrey Hepburn también aparece en este libro cuando, personalmente, no la tenía como una diva  o una figura rebelde (y después de leer su biografía, menos). Aún así, me ha gustado descubrir su vida (a ver, la conocía como actriz, pero nunca me preocupé por informarme sobre su vida porque me daba igual, básicamente): como su familia (nobleza holandesa), simpatizantes nazis al principio (normal, eran nobles), se dieron cuenta de su error y pasaron penurias en la guerra, lo cual la marcó el resto de su vida; como le daba igual ser famosa, ya que lo que ella de verdad quería era formar una familia. Ahora me cae mejor.

Y la última de la que se habla es Jacquelline Kennedy, que aparece en este libro simple y llanamente porque se casó con John F. Kennedy y le asesinaron delante de las cámaras en EE.UU., ya está. Hubiese sido una niña rica más si no hubiese llegado a primera dama (a mí es otra de las mujeres que aparecen en este libro que tampoco me inspira lástima y/o admiración).
Dramas de niña rica.
En cuanto a la forma de redactar de la autora (ya hemos hablado de cómo le gustan los eufemismos), supongo que para las lectoras del ¡Hola! vale, pero si vas a editar las biografías para publicar un libro, EDÍTALAS. Deja de repetir en TODAS las biografías que todas eran "la más guapa de su tiempo", "la más estilosa", "la boda del siglo", "la más rica", etc. Yo que sé, cúrratelo más, que son coetáneas todas, joder. Y añádele fotos al libro ya que te pones, que esto no es una novela.

En fin, el libro al menos ha sido entretenido y me alejaba del aburrimiento mientras esperaba en el médico (que por eso lo empecé), que allí no estaba el ¡Hola! o la Quo para entretenerme.