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Traductora: Ana Ramos
2'5 - Leíble |
El castillo ambulante es uno de mis libros favoritos, así que desde hace tiempo le tenía el ojo echado a las
continuaciones que escribió Diana Wynne Jones
(técnicamente no siguen la historia del primer libro, sino que son historias nuevas en el mismo universo con cameos de los personajes del primer libro).
El castillo en el aire es el segundo libro y, como dicen por ahí,
segundas partes nunca fueron buenas.
El protagonista es
Abdullah, de Zanzib, un comerciante de alfombras que se pasa el día
construyendo castillos en el aire: que si él en verdad no pertenece a su familia, sino que lo secuestraron cuando era joven y en verdad es un príncipe de un reino lejano; que si se va a casar con la princesa más bella del mundo y vivirán en un castillo enorme con unos jardines hermosos
(que él se encarga de imaginar flor por flor); etc. Todo bien en su universo de fantasía hasta que aparece un misterioso hombre que le vende
una alfombra mágica. Hasta aquí yo llevaba la lectura bien. Un nuevo país vecino al sur de Ingary
(el hogar de Howl y Sophie), costumbres e historias nuevas y un protagonista masculino.
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| Lo único que no hay es un mono. |
La acción se sitúa en un reino vecino de Ingary
(donde viven Howl y Sophie). Personalmente, la presentación de esta extensión del mundo
me decepcionó un poco, sólo seguía los típicos
estereotipos de arena, sociedad sin clase media donde reina la pobreza, matrimonio por conveniencia, mujeres que no salen ni al tranco de la puerta, etc.
SPOILER No me hubiese molestado tanto si el protagonista se hubiese dedicado a luchar contra esa desigualdad a la vuelta a casa tras terminar su aventura. Pero no, decide quedarse en Ingary, donde él, su mujer y sus ideas más modernas encajan mejor. FIN SPOILER Ese final, me agrió un poco la ambientación.
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¿Por qué presentan a las sociedades basadas en las musulmanas como sucias y polvorientas cuando eran los más limpios del mundo, coño? |
De todas formas, eso no fue lo peor del libro. En general,
me estaba gustando. No me estaba enganchando al nivel de
El castillo ambulante pero me estaba molando la historia. Abdullah conoce a una princesa
(como la de su ensoñación) que no ha conocido hombre
(y tomaos esto literal, sólo conoce a su padre porque, según una profecía, el primer hombre que conozca, será su futuro marido, así que su maravilloso padre la tiene encerrada en un castillo). Obviamente, se enamora de ella porque es la más guapa del mundo
(pereza).
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| Abu agrees. |
Total, a la princesa la secuestra un demonio y Abdullah decide ir tras su busca con su alfombra mágica. Así que, el libro va de eso, del
héroe buscando a su dama en apuros. Por el camino conseguirá una botella con un genio cascarrabias, la ayuda de un soldado de Strangia
(el país que acaba de conquistar Ingary), una gata y su gatito, e información valiosa
(como que su princesa no es la única que están secuestrando, sino que son todas las del mundo, independientemente de su edad).
El estilo de la autora dota a la novela de ese aura de cuento de hadas antiguo donde todo parece que no tiene sentido hasta el final, cosa que amo, así como su sentido del humor. Pero. PERO. Esta vez, el final, me ha dejado un sabor de boca muy agrio. Un sabor a machismo que no he podido quitarme después de pasarme días rumiando el libro a solas. Me explico.
SPOILERS Al final, Abdullah encuentra a la princesa junto a un montón de princesas. Éstas le hacen frente a los demonios que las tienen cautivas, especialmente Flor-en-la-noche y Beatrice, la princesa de Strangia. Abdullah, Sophie, el soldado y el cocinero se ofrecen a rescatarlas. Los dos primeros, sin condiciones, pero (y aquí viene lo que me jode) el soldado dice que no va a ayudar a nadie a no ser que una princesa se case con él (el cocinero sólo pide trabajo a cambio). Lo peor es que, en vez de mandarlo a hacer puñetas y tirarlo por una ventana (lo que parecía el plan original de las princesas), la princesa Beatrice de Strangia se ofrece para tal labor porque además ella es fea pero sabe hacer las labores del hogar (¿¡!?). No tiré el libro contra la pared de puro milagro de lo que me cabreó esa escena. Pero es que ahí no para. Destierran al demonio malo y, para que no esté triste, le "entregan" a dos primas gordas de Abdullah que querían casarse con él. Como son gordas y nadie se quiere casar con ellas, seguro que son felices con el demonio guapo (¿¡!?). FIN SPOILERS
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| ¿Por qué estropear un libro así, con lo bonito que estaba quedando? |
Sophie, Howl y demás personajes que protagonizan
El castillo ambulante también aparecen en esta novela, aunque no tienen el protagonismo que en la anterior entrega. Eso me gusta, pero a la misma vez, me cabreó un poco ver que Lettie y Sophie se habían vuelto unas
sumisas amas de casa. No les pega nada a sus personajes, rebeldes y listas del primer libro. Para hacer eso, que no hubiese hecho nada.
Probablemente, este libro me habría encantado si me lo hubiese leído hace años, cuando me leí por primera vez
El castillo ambulante, pero a estas alturas de la vida, me ha dejado un regusto que me impide recomendarlo abiertamente. ¿Está bien el libro? Sí. Es Diana Wynne Jones, su forma de contar historias enamora. ¿Me ha enamorado esta historia? Lamentablemente, no todo lo que me hubiese gustado. ¿Lo recomiendo?