Mostrando entradas con la etiqueta Megan Maxwell. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Megan Maxwell. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de agosto de 2013

RESEÑA [!] Te esperaré toda mi vida

Ficha:

Título: Te esperaré toda mi vida
Autora: Megan Maxwell
Editorial: Éride
Año de publicación: 2011
Nº de páginas: 306
Precio: 11€
ISBN13: 9788415160601
¿Qué ocurriría si una mujer del siglo XXI, como tú, viajara en el tiempo al siglo XVII? Averígualo sumergiéndote en las páginas de esta novela de la mano de Montse y sus dos amigas, Julia y Juana; unas españolas afincadas en Londres.
Una rifa, un premio, un viaje, una ciudad: Edimburgo. Tierra de leyendas y escoceses. Allí, en aquel momento, en aquel lugar, ocurrirá algo que cambiará para siempre la vida de la protagonista y sus amigas. ¿Quieres saber qué pasa? ¿Te apetece sonreír y divertirte? ¿Deseas enamorarte? Entonces, no tienes más remedio que abrir el libro y ponerte cómoda. ¡Disfrútalo!

Opinión personal:

Como ya comenté en otra entrada, los libros sobre viajes en el tiempo me encantan. Excepto éste. No le he pegado un puñetazo al Kindle mientras leía esta novela porque la garantía fijo que ha caducado y no me darían otro.
Pero mucho. He leído fan-fictions mejores.
La culpa no es de la forma de narrar o de la trama. Ya sé que Maxwell no es buena escritora y que sus novelas sólo sirven para entretener. Una vez que te acercas a sus libros con ese pensamiento, ya no te parecen tan malos e incluso pueden llegar a hacerte gracia en algún momento. ¡¿Pero esto?! ¡Este libro es indignante!

¿Y qué es eso que me indigna tanto de la novela? Que Maxwell se pasa el rigor histórico por el forro de las bragas, como diría su protagonista. Si vas a escribir una novela situada en la Escocia del siglo XVII (en 1690, más concretamente), ¡qué mínimo que informarte antes de empezar a escribir sin ton ni son! ¡Que el siglo XVII es la época del Barroco, no la Edad Media!
Cada vez que la protagonista y sus amigas hablaban de sus ropas medievales, me entraban ganas de cargármelas.
¡Han pasado más de dos siglos para que nadie note las ropas que llevaban!
No digo que toda la novela esté mal, pero como yo he estudiado Filología Inglesa leía algunas cosas y me ponía mala. Sobre todo las relacionadas con el lengua. Ponerme mala era quedarme corta. ¿Quién, en su sano juicio, usa palabras en español como chungo o pija medieval si quiere que un inglés le entienda (da igual el siglo)? ¿La protagonista no trabaja en Londres? ¿Qué pasa, no se ha dignado en aprender inglés en todo el tiempo que lleva allí o qué? ¡Que esas palabras tienen su equivalente correspondiente en inglés!

Y otra cosa que no me parecía nada creíble: una tía que no es inglesa nativa se va al siglo XVII y se entiende perfectamente con los escoceses. Sí, claro, y los cerdos vuelan. Aquí le voy a dejar un vídeo a Megan Maxwell por si me lee (y al que le interese también) donde un muchacho muy apaña'o de Málaga, estudiante de Filología Inglesa, explica el Great Vowel Shift (¿lo qué?), el Gran Desplazamiento Vocálico de la lengua inglesa y porqué iba a ser muy complicado que las tres protagonistas se entendiesen tan fácilmente con los nativos del lugar. Está explicado en cristiano, así que yo creo que todo el mundo lo puede entender:


Y también le recomiendo la novela El círculo de Fuego de Marianne Curley, donde los protagonistas viajan a la Edad Media (a la de verdad, no al siglo XVII) y te aclara que hablan en inglés antiguo, la prota porque ha estudiado inglés antiguo durante toda su vida y el prota porque tiene poderes. Tan difícil no es.

Eso sí, tengo que darle las gracias a Maxwell porque sin querer potencia mi imaginación con sus libros. A la vez que voy leyendo, una parte de mi cerebro va reescribiendo su historia mentalmente de forma que me parezca menos mala. También le doy las gracias porque este final ha sido diferente, aunque para variar, la protagonista era huérfana. En serio, ¡qué obsesión! No sé quién es peor, si Disney o Maxwell con el tema de dejar huérfanos a los protagonistas...

El resto era más de lo mismo: la mala malísima tiene una epifanía que le hace cambiar de opinión, el macho del que se enamora encuentra supergracioso que la prota sea una respondona sin modales (a pesar de que él es un duque), se enamoran en menos de dos meses y ya quieren casarse y tener hijos... En fin, que innova sólo un poquito en cada libro, vaya que le dé un patatús o algo por escribir algo original.

Decir también que no he terminado de leerme el libro adecuadamente. Cuando iba por el 70%, no aguantaba más y empecé a saltarme párrafos a punta pala y a leer sólo los diálogos por encima. A lo mejor se me ha escacapado algo, pero no creo que fuese importante.

Resumiendo, os daré mi veredicto final con un gif porque si lo pusiese con palabras serían todas malsonantes.
Basura.
Tardaré mucho en volver a tocar un libro de Megan Maxwell.
Estoy entre un año y el resto de mi vida. No me decido.

Cita:

- ¿Puedo preguntaros algo? - las chicas asintieron -. ¿Cuáles son vuestros nombres? Porque vosotras sabéis que el mío es Edel Givens, pero yo aún no sé ni cómo os tengo que llamar. 
Las tres se miraron y Montse, secándose las lágrimas, esbozó una sonrisa que hizo entender a sus amigas que nada bueno vendría a continuación. 
- Mi nombres es Cindy... ¡Cindy Crawford! 
Se sorprendieron, pero la canaria, aprovechó la coyuntura. 
- Yo soy Paris Hilton. 
- Y yo... ¡Norma Duval! - sentención Julia con convicción.
Lo mejor: El castillo de la portada.
Lo peor: El resto de la portada. En serio, ¿a esta pobre mujer quién le diseña las portadas de sus libros? ¿Su peor enemigo?

Nota (sobre 5):


1,5 - ¡Quémalo!

sábado, 10 de agosto de 2013

RESEÑA [!] Fue un beso tonto

Ficha:


Título: Fue un beso tonto
Autora: Megan Maxwell
Editorial: Versátil
Año de publicación: 2010
Nº de páginas: 395
Precio: 18'50€
ISBN: 8492929227
ISBN13: 9788492929221
Tras una serie de fracasos amorosos, las inspectoras de policía Olga Ramos y Clara Viñuelas lo tienen muy claro: "¿para qué un novio si pueden tener muchos amigos?". Sin embargo, una serie de circunstancias harán que sus vidas cambien por completo.
Humor, drama, un punto picante y mucho optimismo encontrarás en esta nueva novela de Megan Maxwell.

Opinión personal:

Yo cuando leo un libro de Megan Maxwell, me la imagino escribiendo su nueva novela con El Manual del Buen Cliché al lado. Todas las novelas que me he leído de ella (ésta es la segunda, pero he empezado otro libro sólo para demostrar mi teoría) están ambientadas en el País de la Gominola donde todas las chicas de barrio son huérfanas que se enamoran de guiris (a poder ser escocés) millonarios que hablan español perfectamente, y a los que les parece encantador ese desparpajo que gasta la protagonista además de su sencillez y su boca llena de tacos.
¿A quién no le ha pasado eso? Las chicas de mi barrio periférico y yo tenemos que quitarnos
a los guiris-millonarios de encima a escopetazos. ¡Qué pesados!
Lo único novedoso en esta historia es que Maxwell decidió fusionar Los hombres de Paco y Anatomía de Grey. Ya está. Hasta el final me recordó al de Las ranas también se enamoran. SPOILER. Esta mujer todo lo arregla con embarazos no deseados. Y por supuesto, ninguna protagonista se replantea abortar porque el hijo es del hombre al que ama y al que ha dejado por la tontería más grande del mundo. Y por supuesto, ninguna quiere decírselo al padre y decide ser madre soltera por mucho que le duela en el alma. Y el Madelman de turno lo descubre por obra y gracia de Dios, y va corriendo a pedirle perdón y matrimonio. Me pongo mala con estos finales. FIN SPOILER.

La forma de narrar... Pues no hay mucho que comentar. La pluma de Megan Maxwell no es la de Cervantes, eso está claro. A veces me daba la impresión de estar leyendo un fan fiction sacado de Internet más que una novela impresa y aprobada por una editorial. Pero bueno, sabía a lo que iba. Tampoco me voy a poner exquisita.

Los personajes... La verdad es que Olga, la protagonista llegó a caerme bien al principio. Una chica que no quiere ataduras en su vida tipo relaciones, hijos, familia. Casada con su trabajo y consigo misma. Un poco choni para mi gusto. Pero esto fue un rato del libro, luego me di cuenta de que tenía la madurez mental de un guisante y ya dejó de caerme tan bien. El Madelman del libro, Alex O'Connor, pues la verdad es que a mí no me encandiló. Me parecía idiota y posesivo (y ella también, que más tarde en la trama se le pega).

Mi personaje favorito fue Perla, la madre del Maldeman. Sobre todo cuando se le apareció el Espíritu Santo en forma de paloma, y le hizo pasar de ser una tía estirada, altanera, imbécil por inercia y egoísta a sacar a la madre/abuela que toda mujer lleva escondida dentro. Muy creíble todo.
Nuestra amiga Perla en el gran momento de su revelación divina.
No todo es malo. Como ya dije una vez, si leo a Megan Maxwell es porque (a parte de que no me apetece usar las neuronas) usa un lenguaje muy coloquial y de calle que me hace mucha gracia encontrar en los libros. Aunque esta vez he acabado un poco saturada porque a las protagonistas les faltaban los aros de oro y el rabo en los ojos para ser chonis de barrio (eso sí, con una mierda de sueldo como inspectoras de policía y podían permitirse comprar un Dolce&Gabanna de vez en cuando... eso es súper creíble).

Resumiendo, un libro con situaciones irreales, personajes planos pero que a mí me ha hecho gracia (hasta el 75% del libro, el final sí se me hizo un poco cuesta arriba). Tampoco podemos pedirle más a la autora.

Cita:

- ¡Ramos! - gritó Márquez al ver entrar al repartidor de flores -. Haz el favor de decir a tu admirador que deje de enviar flores a la comisaría. Esto parece Interflora.
Lo mejor: Alguna que otra conversación chistosa, que parecen sacadas de la vida real de cualquier barrio obrero periférico.
Lo peor: La portada. ¡Jesús, que fea es! ¿Han usado las letras del Word o qué?

Nota (sobre 5):

2 - Leíble

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Sorteo del blog Luna Lunera

Esta entrada es para deciros que estoy participando en el sorteo del blog de Luna Lunera, diario de una lunática del libro Los príncipes azules también destiñen de Megan Maxwell. Todavía estáis a tiempo de participar ya que el concurso termina este viernes a las 23:59 de la noche. Si hacéis click AQUÍ el enlace os llevará a la entrada donde explica las condiciones para participar y el formulario que hay que rellenar.


Por si alguien pregunta, ya sé que cuando hice la reseña sobre Las ranas también se enamoran no es que le hiciese muchas fiestas al libro (más por las expectativas que me había generado tanta reseña echándole flores que porque de verdad no me gustase, que no es así), pero una cosa sí le concedí: Megan Maxwell es divertida. Mucho. Así que no me importaría leer otro libro de ella ;)

jueves, 22 de marzo de 2012

RESEÑA [!] Las ranas también se enamoran


Ficha:


Título: Las ranas también se enamoran
Autora: Megan Maxwell
Editorial: Versátil
Año de publicación: 2011
Nº de páginas: 384
Precio: 15'90€
ISBN13: 9788492929467
"Él no quería compromisos, ella tampoco, pero el destino se empeñó en llevarles la contraria."

Marta Rodríguez es una joven y divertida madre soltera que conduce una Honda CBF 600. Trabaja en el talles de moda flamenca de Lola Herrera, donde hace un poco de todo. Tan pronto soluciona temas de banco como diseña y cose el mejor vestido de flamenca.

Pero la vida de Marta, y su entono, da un giro de 180 grados cuando el hijastro de su jefa, Philip Martínez, un empresario inglés, serio a la par que sexy, se cruza en su camino.

¿Qué será Philip, una rana o un sapo más en el gran charco de la vida?

Opinión personal:

Había leído algunas reseñas sobre este libro en las que lo alababan y decían lo bueno que era, así que cuando me lo he leído me ha decepcionado muchísimo. Todas las reseñas lo ponían por las nubes de lo bueno que era y, personalmente, no me ha parecido para tanto.


Menudo chasco me lleva'o.
Las ranas también se enamoran me ha parecido un libro predecible. Mucho. La mayoría de las novelas románticas me suelen parecer predecibles, la verdad, así que vas mentalizada cuando comienzas la lectura pero hay algunos que te sorprenden y yo creía que este libro iba a ser uno de ellos. No me suele molestar que sea predecible porque yo soy de las que, si puedo, me leo el final antes de acabar el libro y luego sigo leyendo igualmente (muchas veces lo hago porque sino no me puedo dormir tranquila, así que me spoileo a mí misma por mi propia salud). Pero la verdad es que en el libro de Megan Maxwell había muchas cosas que estaban cantadas, demasiado, y no te animaban demasiado a seguir leyendo.

Por otra parte, había algunas escenas o explicaciones que me parecían un poco irreales. Aunque tampoco quiero reforzar mucho esa idea porque a veces la realidad es más sorprendente que la ficción... Una de esas partes era el pasado de la protagonista y como conoce a su protectora (y como su vida se vuelve "de color de rosa"). Demasiado fácil, o al menos la escritora da esa sensación al dedicarle tan poco espacio a la explicación de porqué la protagonista es madre soltera.

Hablando de la protectora, Lola Hernández, había algo que me reventaba de ella. Estaba todo el rato con el miarma en la boca. Vale, sí, ya sabemos que es sevillana, pero no hace falta que nos lo recuerden cada vez que abra la boca aunque sea para pedir chicles. Yo conozco gente de Sevilla y cada vez que dicen una frase no dicen miarma. Cuando lo leía parecía muy forzado. Como si lo estuviese imitando y no hablando.

Y otra cosa que no me ha gustado era cómo termina la escritora los capítulos. Me recuerda un poco a cuando estás haciendo un trabajo y tienes que escribir una conclusión pero no te apetece, así que escribes una frase y media y a tomar viento.

Pero no todo son cosas malas. Los diálogos me encantaban, eran divertidos y reales. La típica conversación de barrio que tienes con tus amigas (si me está leyendo algún rico, pues no, no le parecerán reales y refinadas). Y creo que ese es el gran atractivo del libro, que es cercano a muchos de los lectores en la forma de expresarse de los personajes y en su forma de ser.

Otro plus que tiene el libro es que no es ñoño, nada de amor romántico y pasteloso que te hace vomitar arco iris de colores y sudar purpurina. Es un amor realista. La protagonista cae bien porque tiene los pies en la tierra y suelta lo que piensa sin pensar. Afortunadamente, piensa cosas divertidas.

En resumen, Las ranas también se enamoran me parece un libro para pasar un rato entretenido y divertido. Pero ya está. No esperéis grandes cosas de él.

Cita:

- ¡Veinticinco euros por una botella de agua mineral!
El maître mirándola asintió.
- La botella que ha tomado es de agua de lluvia de la Antártida.
- Joder... pues me la podía haber traído del grifo de la Comunidad de Madrid o de la lluvia torrencial de hoy. ¡Veinticinco euros! ¡Qué robo!
Lo mejor: Los diálogos de la protagonista con sus amigos.
Lo peor: Las descripciones, a veces eran un poco liosas.

Nota (sobre 5):

2,5 - Leíble